10 cualidades clave de un buen perito calígrafo

Cualidades de un buen perito calígrafo

Las cualidades clave del buen perito calígrafo, extensibles también a peritos de otras especialidades, no se limitan tan sólo a los conocimientos técnicos y a la experiencia profesional.

Existen cualidades tanto o más importantes que complementan a las profesionales, y son las cualidades humanas.

Aunque, por lo general, los profesionales que intervenimos en el ámbito judicial tenemos pinta (a priori) de ser demasiado formales, secos, serios y fríos, en la realidad, esto no es así.

Los clientes que contratan los servicios de un perito calígrafo suelen estar enfrentando una situación que es completamente nueva para ellos.

Y se sienten bastante perdidos.

Por ello, en nuestro quehacer profesional, los primeros pasos consisten en acercarnos, de la mejor forma posible, a nuestro cliente y ofrecer asesoramiento desde la escucha, la compasión y la empatía.

Una falsificación de una firma, una suplantación de identidad, la necesidad de protocolizar un testamento ológrafo o quitarnos de encima una atribución de autoría sobre algo que no hemos escrito, son situaciones desagradables y que nos pueden pasar a cualquiera de nosotros.

Por eso, el primer paso es identificar la necesidad del cliente, identificarnos también nosotros con esa necesidad, y mostrar nuestro más sincero asesoramiento y apoyo.

En este artículo quiero destacar las que, a mi parecer, son las diez cualidades clave que todo perito calígrafo debe poseer y que, como he comentado, van mucho más allá de los aspectos técnicos y formales del oficio.

Estas son:

Conocimientos expertos y profundos sobre pericia caligráfica

Como todo profesional de cualquier disciplina, el perito calígrafo debe contar con una formación adecuada y suficiente para el ejercicio de su profesión.

Debe ser riguroso a lo largo de todo el proceso de asesoramiento, acompañamiento, realización de la investigación pericial, redacción del informe y ratificación del mismo, ante el juzgado o tribunal.

En cada una de estas fases, el perito debe poner en práctica lo aprendido durante su formación como técnico experto en pericia caligráfica, y también cualidades o competencias transversales esenciales en esta disciplina.

Suficientes años de experiencia en la profesión

Los conocimientos técnicos, por muy rigurosos y específicos que sean, no sirven de nada si el profesional no cuenta con numerosos y diversos casos a sus espaldas.

Siempre comento a mis alumnos de pericia caligráfica que, aunque en los cursos se les enseña la teoría y también la práctica, donde realmente se aprende es en el trabajo de campo.

En el día a día de la profesión.

Ya que mucha de la idiosincrasia y de las peculiaridades de cada caso, de cada juzgado o tribunal, de cada abogado o de cada cliente, sólo se puede aprender desde la perspectiva del trabajo cotidiano.

Sólo se aprende de veras en ese estar ahí, cada día, enfrentando cada caso como si fuera nuevo y nutriéndose de nuevas experiencias.

Capacidad de observación y de atención a los detalles

Una de las cualidades más importantes, desde el punto de vista técnico, que requiere el perito calígrafo es la capacidad de observación y de atención a los detalles pequeños.

Nuestro trabajo consiste básicamente en eso.

En indagar en los distintos rasgos gráficos.

En observar las diferencias o semejanzas entre ellos.

En entresacar las peculiaridades y esos signos identificativos singulares que diferencian a una y otra mano autora.

Si no es un buen observador y no es capaz de captar las sutilezas o los pequeños detalles, el perito nunca podrá realizar su trabajo en las condiciones idóneas.

Habilidad para la redacción

Los peritos calígrafos debemos devolver las conclusiones al cliente en forma de informe o dictamen por escrito.

Por ello, la habilidad para la redacción y para todo lo que esta conlleva es una parte esencial de nuestro trabajo.

Y la redacción no sólo consiste en escribir determinados datos, sino en escribirlos de forma didáctica, bien explicada, de una forma entendible para neófitos en la materia, como lo puede ser el juez que lleva el caso.

El perito calígrafo debe ser un buen pedagogo de su especialidad.

Y tal pedagogía debe ejercerse tanto en formato oral como escrito.

La buena redacción, acompañando a un adecuado uso de la ortografía, la gramática y la sintaxis, son parte fundamental del trabajo del perito calígrafo.

De hecho, hay peritos que realizan muy buenos trabajos de investigación y de cotejo técnico, pero que después pinchan en la redacción del informe, tirando con ello por tierra todo su excelente trabajo previo.

También hay peritos que se lucen mucho con la oratoria en la ratificación del informe, pero no saben redactar.

Y es que todo esto debe ir en un único paquete: investigación, buen informe, buena redacción y excelente oratoria en la ratificación.

Habilidades de comunicación

Las habilidades comunicativas, tanto en formato oral como escrito, son cualidades importantísimas en la función del perito.

No se puede hacer un trabajo de investigación excelente con las escrituras que se cotejan, si no se es capaz de transmitirlo después en el informe y en la explicación del mismo, durante la ratificación.

También las habilidades comunicativas son importantes a la hora de explicar al cliente o al abogado qué opciones tenemos para defender su pretensión, o para explicarles en qué va a consistir nuestro trabajo o exponer qué documentación necesitamos para poder trabajar.

La buena comunicación también implica persuasión y capacidad de conexión con el mayor tipo de público posible.

Requiere, además, capacidad para llegar a personas de distintos niveles culturales, de distintas edades o con necesidades la mar de diversas.

Es decir, la buena comunicación también consiste en saber adaptarse, en ser capaz de amoldarse a distintas situaciones y personas, y conectar con ellas.

Capacidad de escucha, compasión y empatía

Al hilo del punto anterior, se unen la capacidad de escucha, la compasión y la empatía a esa capacidad de comunicación y conexión interpersonal.

El perito, como cualquier profesional que trabaja en un entorno de proximidad, de “tú a tú”, de persona a persona, requiere necesariamente de la escucha activa para poder realizar bien su trabajo.

Y esta escucha activa necesita acompañarse de empatía.

Básicamente, por lo que he comentado al principio: a cualquier nos puede ocurrir lo que nuestro cliente nos expone que le ocurre.

A cualquiera nos pueden falsificar la firma, o escribir un anónimo.

Puede llegar a nuestras manos un testamento que tengamos que protocolizar para poder acceder a la herencia del testador.

O podemos estar en cualquiera de los muchos supuestos que pueden llegar a ser objeto de una prueba pericial caligráfica.

Empatizar significa ponerse en la piel del otro.

Y escucharlo como si, lo que le ha ocurrido al otro, nos hubiera ocurrido a nosotros mismos.

Por eso, esta empatía se acompaña también de compasión.

Y la compasión requiere de acompañamiento sincero, desde una posición igualitaria y de apoyo emocional además de profesional.

Es importante que el cliente se sienta, primero, comprendido, después apoyado y, por último, atendido con honestidad y profesionalidad en el asunto que le ha traído hasta nosotros.

Capacidad para el aprendizaje continuo y afán investigador

Los peritos calígrafos nunca dejamos de formarnos y de aprender.

Con las nuevas tecnologías, el mundo de la pericia caligráfica se está volviendo muy cambiante y no dejan de surgir nuevas metodologías y sistema para enfrentar el análisis de manuscritos.

Por eso, tener capacidad para el aprendizaje continuo y un destacado afán investigador son cualidades esenciales en todo perito profesional.

No podemos estancarnos.

Debemos estar al día de las últimas investigaciones realizadas en los análisis de firmas y de documentos, así como en los más recientes sistemas de escritura.

El más importante de los últimos años ha sido la implantación de las firmas en soporte digital y las dificultades que presentan para su cotejo con firmas indubitadas sobre papel.

Por otra parte, también debemos estar al tanto de las novedades legislativas, en todas aquellas normas que regulan aspectos de nuestra profesión.

Flexibilidad y creatividad

Aunque pueda parecer a priori que los informes periciales son cosa seria y demasiado formalista como para permitirse ser creativos, esto no es cierto.

La labor del perito calígrafo requiere mucha flexibilidad mental, apertura de mente, capacidad para avanzar y retroceder a tiempo, para hacer enmiendas, para reconocer errores y aprender de ellos.

Y también requiere de buenas dosis de creatividad solo por el simple hecho de que, aunque muchos casos que se nos presentan son muy parecidos, ninguno va a ser exactamente igual a otro.

Tendremos que ser creativos para salirnos, a veces, de los esquemas adquiridos durante el aprendizaje

O para adaptarnos a supuestos diferentes o que requieren de nosotros algunas aptitudes que quizás aún no hemos estrenado o entrenado.

La estructura y redacción de los informes periciales también deben enfrentarse desde una mente abierta, creativa y flexible.

Gran parte de los contenidos del informe pericial son comunes a todos los supuestos, pero hay veces en los que hay que adoptar giros y cambios inesperados

Y supuestos en los que hay que juguetear con nuevos esquemas mentales a la vez que procuramos que nuestro dictamen sea riguroso y didáctico.

Sentido de la responsabilidad, la ética y el compromiso

De una prueba pericial caligráfica puede depender el hecho de que una persona vaya a la cárcel o no.

Como suele coloquialmente decirse, nuestra profesión “no es moco de pavo”.

La labor del perito calígrafo, como garante probatorio al servicio de la justicia, requiere de un alto sentido de la responsabilidad, de la ética y un compromiso fiel con su misión para con el cliente.

Por todo esto, antes de aceptar un caso, el perito debe estar completamente convencido de que puede defenderlo y poder llegar a conclusiones categóricas, según su leal saber y entender.

Cuando aceptamos un caso, debemos ser conscientes de la responsabilidad que asumimos, ya sea desde el punto de vista civil o penal.

El perito debe siempre decir la verdad, bajo juramento o promesa, actuar con objetividad y ser conocedor de las consecuencias legales que pueden producir las faltas o negligencias cometidas en su ejercicio profesional.

La responsabilidad y el compromiso mayor lo adquiere el perito, primero, consigo mismo, con su propia imagen y prestigio profesional.

Y, segundo, con su cliente y con la administración de justicia.

Capacidad de adaptación a distintos entornos y personas

La capacidad de adaptación, que es una de las competencias más solicitadas en selección de personal, no iba a exigirse menos en un perito calígrafo.

En general, en todas las profesiones en las que hay que moverse en entornos diferentes y con distintos tipos de personas, tener capacidad de adaptación se vuelve un requisito esencial.

Pero lo es mucho más cuando esos entornos adoptan un cariz, digamos, hostil, como puede suceder en los juzgados y tribunales.

La actitud camaleónica del perito bascula desde entornos sociales amables, como pueden ser las reuniones con los clientes y abogados, hasta el entorno menos amigable de una sala de vistas.

Y todo ello pasando por largos momentos de inspiración y concentración en solitario, necesarios para la elaboración del dictamen pericial.

También debemos saber adaptarnos a clientes más o menos impacientes, desquiciados, perdidísimos en cuanto a lo que deben hacer o qué información aportarnos, o destrozados por las consecuencias del delito cometido hacia ellos mismos o hacia personas de su entorno.

Parece ser que esta capacidad de adaptación, además de esas facultades camaleónicas para cambiar la piel, la actitud y el ánimo, también abarcan todas las cualidades que he venido exponiendo en este artículo.

Esas diez cualidades, desde las más técnicas hasta las más humanas.

Desde las sociales hasta las emocionales.

Desde las intelectuales hasta las morales.

Estas aquí expuestas son, a mi parecer, las diez más importantes para poder postularse como perito calígrafo profesional con todos sus ingredientes

¡Y no son pocos!

Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo

Peritocaligrafosc.com

Sandracerro.com

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