La falsificación del consentimiento informado y su prueba pericial

falsificación del consentimiento informado

Las falsificaciones de documentos de consentimiento informado no son tan infrecuentes como se pueda llegar a creer.

En los últimos meses, este tipo de casos son los que más han llegado a mis manos para que efectúe un informe pericial caligráfico.

Y no deja de ser estremecedor que, en un entorno médico o quirúrgico, en el que nos sentimos, por lo general, tan vulnerables, puedan pasar estas cosas.

Pero pasan.

Hace unos meses, me llegó el caso de una chica a la que habían falsificado el documento de consentimiento en una clínica de tatuajes.

Hace algunas semanas, otra chica a la que le había sucedido lo mismo, en una clínica estética, me pidió también la prueba pericial caligráfica.

Y hace sólo unos días, un abogado me contactó para un asunto totalmente espeluznante.

En este caso, la falsificación estaba encubriendo una negligencia médica de extrema gravedad para un paciente de una cirugía mayor.

¿Cómo actuamos los peritos calígrafos ante este tipo de falsificaciones documentales?

En primer lugar, antes de entrar a comentar la prueba pericial en sí, me gustaría definir qué es exactamente un consentimiento informado y cómo se regula en la legislación española.

 

¿Qué es el consentimiento informado?

Este documento contiene “la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud”.

Así se regula en el artículo 3 de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

Según se establece en el artículo 8 de esta misma Ley, “se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente”.

Por consiguiente, el paciente rellena y firma, de forma voluntaria, libre y consciente las consecuencias de la intervención o tratamiento médico o quirúrgico.

Con este consentimiento, deposita su confianza ciega ante unos profesionales que tienen en sus manos lo más importante para él: la salud e incluso la propia vida.

Sólo por este motivo, la falsificación del consentimiento informado es una de las más flagrantes que nos podemos encontrar los peritos calígrafos.

 

La prueba pericial caligráfica en la falsificación del consentimiento informado

Cuando nos encontramos ante este tipo de casos, la principal piedra en el camino para realizar el examen pericial es que no disponemos del documento original.

Normalmente, los originales se quedan en el centro médico y el paciente solamente recibe una copia.

Una copia que puede estar llena de sorpresas desagradables y en la que el propio paciente descubre que su firma ha sido manipulada, calcada o simulada.

Pero es fundamental realizar, al menos, de entrada, un informe pericial indiciario sobre las copias, para poder emitir la denuncia y levantar la liebre con tal de que se pueda iniciar un procedimiento judicial.

En este informe indiciario se destacan las evidencias que apuntan hacia una falsificación documental y se solicita al juez para que inste a la otra parte (el centro médico) a aportar el documento original.

Las evidencias que más suelen destacarse en este tipo de falsificaciones son:

  • Firmas torpemente copiadas o calcadas del Documento de identidad del paciente.
  • Inclusión de cláusulas en el documento después de que el paciente lo firmara.
  • Manipulación de fechas.
  • Manipulación o inclusión de datos del paciente, simulando o no su escritura.
  • Falsificación de la firma del facultativo.
  • Aparición de dos o más copias del mismo documento, pero con información añadida, eliminada o modificada.

Para detectar estas evidencias (en principio indicios, hasta poder examinar el documento original), el perito calígrafo debe realizar, primero, un estudio minucioso y exhaustivo del documento.

Debe rastrear toda pista que pueda apuntar hacia falsificación o manipulación.

Y, en segundo lugar, tiene que realizar un cotejo técnico comparativo con la mayor cantidad de autógrafos indubitados que el paciente nos pueda aportar.

 

¿Qué nos debe aportar el paciente?

Para poder realizar este rastreo minucioso del documento presuntamente falsificado, el paciente nos tiene que proporcionar documentación de cotejo.

Si es su firma la que considera falsificada, tendrá que aportar el mayor número posible de firmas suyas no cuestionadas y, generalmente, también un cuerpo de escritura de firmas adicional realizado ante el perito.

Si, además de la firma, se han incluido palabras, frases o números que él no reconoce como de su autoría, se tomará cuerpo de escritura también de texto y números.

Si es la firma de un facultativo la que se considera falsificada, la cosa se complica, ya que habrá que conseguir un cuerpo de escritura de dicho profesional sanitario que, normalmente, se procura a instancia judicial.

La aportación documental indubitada por parte del paciente dependerá del caso concreto y de lo que se pretenda demostrar o probar.

 

¿Por qué hay que denunciar al falsificador?

Lo más lamentable de estos casos es que, la mayor parte de las veces, los pacientes no quieren denunciar.

Algunos no denuncian por los gastos judiciales que suponen la defensa y la prueba pericial.

Otros no denuncian por miedo a represalias. Y estas represalias pueden ser gravosas, si lo que está en juego son la propia salud y la propia vida.

Cuando se trata de centros sanitarios grandes, hospitales, los pacientes se sienten pequeños y muy abrumados, como David frente a Goliat, ante este tipo de circunstancias,

Quienes más suelen denunciar son los que ya han sufrido las consecuencias en sus propias carnes, a causa de una operación fallida que ha ocasionado daños y perjuicios más o menos graves.

En otros casos, sobre todo cuando los daños no han sido excesivos, los pacientes son convencidos por los centros sanitarios para llegar a un acuerdo amistoso, y no levantar la polvareda que supone un proceso judicial de este calibre.

Por lo que a mí concierne, siempre los animo a denunciar.

No sólo por ellos mismos, sino porque, con su silencio e inacción, están permitiendo que estos delincuentes sigan con su actividad profesional, como si nada hubiera pasado y con la posibilidad de causar daños a otras personas.

Si te pones en manos de buenos profesionales, abogados y peritos, pueden ayudarte en todo el proceso, que será beneficioso para ti y para la sociedad entera.

Ganarás el juicio y podrás verte resarcido con las costas (gastos) del procedimiento y la indemnización correspondiente

Pero, sobre todo, tendrás la enorme satisfacción personal y moral, no sólo de haber desenmascarado un delito muy grave, sino además de impedir que se siga cometiendo.

 

Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo

Peritocaligrafosc.com

Sandracerro.com

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