Si has llegado hasta este artículo, seguro que es porque tienes algún documento autógrafo de cierto valor económico o histórico y quieres saber si es auténtico.
Tal vez ya tengas la certeza de su autoría, pero necesitas un certificado de autenticidad para poder reforzar su valor o incluso para venderlo a un tercero.
Aquí te doy algunas pistas sobre cómo puedes proceder.
¿Es auténtico o es falso?
Hoy en día, en esta era digital en la que, a veces, resulta muy difícil saber si algo es real o es mera ficción producto de alguna inteligencia artificial, no nos fiamos ni de nuestra sombra.
Pululan por internet infinidad de documentos presuntamente manuscritos por personajes célebre o históricos que, en realidad, son burdas falsificaciones.
También me llegan, a veces, personas que creen tener en su poder un documento original de alto valor, pero finalmente se comprueba que son meros facsímiles o buenas copias, pero no originales.
Una de las funciones que tenemos los peritos calígrafos es la determinación de la autenticidad o falsedad de documentos manuscritos.
Pero no todos los peritos calígrafos están especializados en documentación histórica.
Y es que el análisis de este tipo de documentación autógrafa que ya cuenta con cierta antigüedad presenta ciertas particularidades y, la mayor parte de las veces, no está exento de dificultad.
Supuestos de demostración de autenticidad documental sobre documentos antiguos o históricos
Los encargos que nos pueden realizar a los peritos sobre documentos históricos pueden ser muy diversos.
Los más comunes son:
- Comprobar si una colección de manuscritos o los fragmentos autógrafos de un diario han sido escritos por una sola persona o han intervenido varias manos.
- Comprobar si un autógrafo concreto, de cierta antigüedad y que no tiene firma, pertenece o no a una determinada persona anónima.
- Comprobar si un autógrafo que sí tiene firma pertenece o no a un determinado personaje histórico o si, por el contrario, se trata de una falsificación.
- Demostrar que un fragmento de texto concreto ha sido realizado por un personaje histórico conocido o si, por el contrario, pertenece a otra mano de algún escribano o secretario que escribía en su nombre por su mandato.
- Discriminar si un determinado documento es original o se trata de una copia.
¿Qué proceso se lleva a cabo para determinar la autenticidad?
En primer lugar, lo más importante de todo, es poner a disposición del perito el documento en cuestión.
No pueden ser fotos.
No pueden ser copias. ¿Y esto por qué?
Pues porque aspectos importantes como el tamaño, la presión o la composición de la tinta y del soporte del manuscrito sólo se pueden comprobar sobre el original.
Esto, a veces, puede suponer un problema para el cliente, ya que normalmente no se quieren desprender del documento y ponerlo en manos de terceros.
Pero la realidad es que no queda otra.
Los peritos nos ocupamos siempre de que el documento no sufra ningún daño.
Lo más que puede suceder es que se realice un pequeño raspado para tomar muestras del papel o de la tinta, o de ambos, pero procuramos que esta “herida” sea apenas imperceptible.
Lo menos que puede suceder es que examinemos al microscopio, sin ningún perjuicio para el manuscrito en cuestión.
Esto se hace para comprobar que las grafías están realizadas con tinta original y no son copias.
¿Se puede datar un documento por su tinta?
En una segunda fase, hay que comprobar la composición de la tinta y, a veces, también del soporte.
La datación de tintas sigue siendo, aún hoy en día, un procedimiento complejo y no resulta fácil datar con exactitud la fecha de un documento según su tinta.
Pero sí que nos podemos aproximar un poquito a determinadas épocas históricas, si analizamos la composición de la tinta y las fibras del soporte, que normalmente suele ser papel o pergamino.
También se puede realizar alguna aproximación al útil escritor y comprobar si es tan moderno como los bolígrafos o tan antiguo como, por ejemplo, una pluma de ave.

Las dificultades del cotejo técnico en documentación histórica
La misión fundamental de todo perito calígrafo es realizar una comparación de signos gráficos entre el documento cuya autoría se cuestiona o se pretende comprobar y otros manuscritos auténticos del mismo autor.
En los manuscritos históricos, esto a veces puede resultar una inmensa traba, ya que no siempre es fácil acceder a documentación histórica indubitada de determinados personajes.
Además, si el personaje en cuestión es de un país extranjero, la cosa se complica, ya que la comprobación de los autógrafos indubitados requiere desplazamientos o viajes, que pueden resultar muy costosos para el cliente.
Otra dificultad añadida es el acceso a determinada documentación perteneciente a museos, archivos históricos o bibliotecas, que requieren permisos especiales, tasas adicionales y plazos muy largos para la puesta a disposición del documento.
Si la documentación indubitada está en algún archivo en España, no es tan difícil el acceso, pero, aún así, debemos comprobar que esta documentación sea suficiente como para poder realizar nuestro cotejo técnico.
De todo esto debemos informar siempre al cliente, así como de los plazos y de los costes adicionales que el acceso a esta documentación nos puede llegar a suponer.
El certificado de autenticidad
Si conseguimos saltar todas estas piedras en el camino, si los autógrafos son de fácil acceso y tenemos suficientes como para poder trabajar, la siguiente fase es elaborar el informe pericial caligráfico.
Este informe requiere un trabajo muy exhaustivo de examen de la documentación, análisis y cotejo de las grafías, comprobación de tintas, soportes y demás elementos del documento cuestionado.
Al finalizar este estudio, se incluyen unas conclusiones en las que se determina si el autógrafo examinado es auténtico o no.
Dichas conclusiones solo pueden resultar taxativas o categóricas si el perito ha podido examinar toda la documentación original.
De lo contrario, las conclusiones serán meramente indiciarias y habrá que hacerlo constar expresamente en el informe pericial.
Si el manuscrito, cumpliendo el deseo de nuestro cliente, resulta finalmente auténtico, el último paso es emitir el certificado de autenticidad.
Este certificado consiste en un breve escrito en el que el perito firmante confirma que el documento ha sido examinado con la debida diligencia y buen hacer profesional y que ha resultado auténtico.
Suele contener la autoría del autógrafo, la datación de la fecha (si esta es posible), la fecha de la certificación y el nombre y firma del perito calígrafo.
Es importante que al certificado acompañe siempre el informe pericial caligráfico, que es el documento que contiene la verdadera demostración de la autoría del documento cuestionado.
Es muy importante que el cliente exija este informe y que compruebe que se ha realizado con todas las garantías.
Puede haber peritos exentos de ética profesional que expidan certificados afirmando la autenticidad de un documento, sin haber trabajado con rigor o con metodologías poco ortodoxas.
En tales casos, hay que tener en cuenta que el certificado de autenticidad incurriría en falsedad documental.
Y esto puede generar un grave perjuicio tanto para el perito firmante como para el cliente.
No siempre es posible emitir el certificado de autenticidad
No es por decepcionarte o rebajar tus expectativas, si tienes algún manuscrito que pretendas certificar, pero no siempre es posible hacerlo.
Ya has leído que este es un proceso no exento de dificultades y hay veces que las pretensiones o ilusiones se quedan en agua de borrajas.
Los motivos pueden ser:
- Que no existan suficientes manuscritos indubitados para realizar el cotejo o que estos sean de mala calidad.
- Que el acceso a la documentación no sea posible.
- Que el cliente no quiera o no pueda desprenderse del autógrafo cuestionado y ponerlo a disposición del perito.
- Que “salga más caro el caldo que las albóndigas” o, lo que es lo mismo, que todo este procedimiento resulte mucho más costoso para el cliente que su beneficio económico por la venta o subasta de su autógrafo.
Esto último, claro está, va a depender del valor del manuscrito, dada su antigüedad, su localización geográfica o la relevancia de su célebre o histórico autor.
Espero haberte sacado de dudas y haberte puesto todas las cartas sobre la mesa para que puedas sopesar si te compensa o no solicitar la certificación de tu autógrafo histórico.
Si decides que sí, estaré encantada de analizar tu caso, valorar tu documentación y asesorarte en todo lo que necesites.
Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo



